Trailer: El ritual prohibido (IV)

martes, 19 de mayo de 2009

NP

CAP 6. Misión en la biblioteca.

Todos salieron de clase algo impresionados con ese personajillo que les había tocado como profesor de DCAO. Lord_Chris ignoró a Nainfita, que le había llamado, pero el lord amarillo necesitaba recuperar su varita y regresar a su cuarto, para poder arreglarla.

Kali miraba a Jenia de reojo, y esperaba a que se quedara sola en el pasillo para comentarle que iba a mudarse al cuarto de Bea Gryffindor. Y su objetivo pareció cumplirse pero sin percatarse que Nainfita observaba desde un rincón. No podia escuchar mucho pero le extrañó que una Perver hablara con una chica de Ravenclaw como si se conocieran de siempre cuando ella tenia constancia de que ni se conocían.

-Eanara, no hacia falta que me pidieras permiso o que lo hiciera yo a Chris por ti, puedes cambiarte si lo ver oportuno.
-Jenia, pero es necesario que lo supieras, por si me necesitais para algo, que sepais que no estaré en mi cuarto sino en el de ella.
-Está bien Eanara, yo se lo notificaré a Chris, y procura no dirigirte a mi a la luz del dia.
-Jenia, ni que te avergonzaras de hablarme-rió Kali.
-Eanara, sabes que es por discreción, no digas tonterias.

Jenia se dirigió a la proxima clase, mientras Kali se disponia a doblar la esquina del pasillo. Sin embargo, Nainfita le agarro del brazo.
-Llegas tarde a clase.
-Tu también-contestó Kali. 
-Pero yo soy prefecta-argumentó Nainfita.
-Pues eres una estudiante como yo, ¿no?
-No me suena tu cara, no te vi en primero.
-Somos muchos estudiantes, es imposible que conozcas a todos-argumentó Kali mientras Nainfita le presionaba la muñeca.
-Tu ocultas algo, a mi no me engañas.Y cuando lo descubra, te castigaré
Kali se soltó bruscamente de su mano y le dio un empujón:
-No me vuelvas a agarrar asi ni me amenaces. ¿entendido?
-Se lo haré saber a la directora Camelia.
-Vaya, la llamas por el nombre de pila, pero disimula un poquito, muchacha, luego que si dicen por ahi que has subido a tu cargo por amiguismo, y una no sabe si creerselo.

Kali se dirigió a su clase y Nainfita la siguió mientras Kali se reía por lo bajo.
-Si tengo perrito faldero, ¿quien me lo diría?

*****

Lord_Chris faltó a su clase de Herbología, e penso en pegar con papel celofan la varita mientras subía las escaleras. Tenía que buscarse una excusa convincente para argumentarle a la señora Sprout, pero eso no era lo que mas le preocupaba.
Su rostro mostró una cara de asombro al ver una varita encima de su cama y la ventana de su cuarto abierta de par en par. Con un poco de esfuerzo la cerró y esa varita le resultaba familiar, la había visto en algun sitio pero no lo recordaba.
Debajo de la varita había una nota, la abrió curioso y leyó:

-Es hora de que la tengas, solo a ti te pertenece y solo tu podrás empuñarla.

Una vez que leyó en voz alta la nota, ésta empezó a arder y cuando tomó la nueva varita en sus manos, una gran luz destelló todo el cuarto.

-La varita te ha encontrado-creyó escuchar mientras se cuestionaba si la caida del arbol y las clases con el profesor Casper Porker le habían traumatizado.

***

Por la tarde, tal y como había acordado con Jenia, acudió a la biblioteca con una copia del ritual antiguo, prohibido por las arroz. El camino se le hizo interminable, quedaba apenas media hora para el toque de queda, y si un prefecto le registraba, sería expulsado, aunque a lo que más le temía era al castigo de la estreñida.

Recorrió la biblioteca y la profesora Prince le lanzó una mirada como amenazandole con cortarle el cuello si hacía ruido. Jenia no estaba, pero Chris comprendió que era el momento idóneo de meter las hojas en el libro de Herbología acordado, puesto que el que vieran a Jenia con él sería lo mas insensato del mundo. Una vez que consiguió su objetivo, intentó marcharse sin aligerar el paso. Mientras se acercaba a la puerta, descubrió a Jenia comiendose las uñas. Se cruzaron y ni se dirigieron la palabra, ni se detuvieron ni se miraron. Nainfita Peines estaba espiando desde lejos a Jenia, y pareció no sospechar ese encuentro ni las intenciones.

Jenia hizo lo que tenía que hacer, y mientras la bibliotecaria le prestaba el libro, Nainfita se detuvo mientras frotaba su insignia en un gesto de cohibirla y darle a entender la superioridad que creía tener por ser prefecta.

-Tu eres de segundo, ¿que haces con el libro de primero de Herbología?
-¿Va contra alguna norma consultarlo? 
-Para nada-contestó Nainfita Peines. Solo que me ha resultado extraño.
-Pues no veas fantasmas donde no los ves.
-¿Y para que lo quieres exactamente?-reiteró Nainfita.
-¿Para abanicarme?-se bufó Jenia-. Es un libro de términos, quiero consultar y saber mas sobre algunas dudas que tengo.
-Puedes consultarselas a la profesor Sprout-reiteró Nainfita mientras Jenia controlaba sus ganas de estrellarle la cabeza contra la pared.
-¿Me vas a decir tu como tengo que estudiar una asignatura, acaso?

La bibliotecaría les mandó hablar más bajo para no interrumpir el silencio de la sala. Mientras Jenia avanzaba hacia la puerta, deseando quitarse del medio a la indiscreta Nainfitas, volvió a detenerse.
-¿De que conoces a esa chica de Ravenclaw con la que hablabas esta mañana?
-De nada, ¿es que acaso me espias?
-Tengo cosas mejores que hacer que eso. No te creas tan importante.
-Ya veo, matar a personas-contestó por lo bajo Jenia sin que Nainfita la escuchara.
-¿Y que te ha dicho?
-Me preguntó si tenía los libros del profesor Porker.
-¿Y por qué a ti y no a otro estudiante?
-Preguntaselo a ella, yo que sé. Y ahora, si me disculpas, van a dar en diez minutos el toque de queda, y no quiero darte motivos para castigarme.
-Te estaré vigilando, que lo sepas.
-No, si ya lo haces, guapa-contestó Jenia resoplando.

***
Kali había obtenido el permiso de Dumbledore para mudarse a la habitación de Bea Gryffindor. Y una vez que llegó al cuarto, resopló, dado que la poción multijugos estaba empezando a fallar y mostrar su verdadero cabello. Dumbledore le dijo que eso debía de haberselo consultado a Camelia Sangronia pero que no se preocupara porque tenía su permiso y que cuanto menos gente supiera que se mudaba de cuarto, sería mejor, para ahorrarse lidiar con la estreñida.

Kali llegó al cuarto de Bea Gryffindor y lo halló lleno de velas aromaticas, y petalos de rosa, olía 
a incienso y encontró a Bea en un pijama corto azulito de seda, sensual,que erizó su piel solo de verla así tanto como si ella misma fuera quien rozaba esa piel. Bea sonrió y le ordenó cerrar la puerta.

-Kali, ponte comoda-rió mientras le señalaba con una mirada unos recipientes de aceite corporal que había en la mesita de noche.
Kali se sonrojó, no sabía que decir.
-No te quedes ahi parada, ven-dijo mientras Bea se levantaba y la traía hacia la cama de la mano.
Kali seguía sin decir ninguna palabra.
-Te debía un masaje, y cumplo mis promesas. Y ahora-dijo mientras le acariciaba el cabello y esperaba a que la poción multijugos perdiera totalmente sus efectos-, que tengo a la verdadera Kali, te daré una bienvenida que nunca olvidarás.

Bea desabrochó la túnica a Kali, y ésta se puso su pijama. Acto seguido, Bea empujó suavemente a Kali que cayo bocaabajo en la cama.
-No sé para qué te lo pones si no te va a durar mucho puesto.
Kali sonrió y quedó inmovil.
-Y ahora-dijo Bea mientras desenroscaba el tapon del envase y se frotaba aceite en sus manos-. Relajate y olvidate de todo.
-De todo menos de ti-se atrevió a decir Kali.
Bea río y empezó a posar sus manos en el cuello de Kali hasta llegar a sus hombros mientras Kali se dejaba llevar, sintiendo el tacto de sus manos y la presión de sus dedos. Mientras Bea le besaba debajo de la oreja.

Esa noche, Kali recibió el masaje y algunas cosas mas, la pasión reinó en un unico cuarto de todos los que albergaba Hogwarts. Sus cuerpos se buscaron, dejando que el amor los guiara, se entretuviera en besos y caricias, y en esos instantes fueran una las dos mitades de un alma, que hambrientas y necesitadas la una de la otra, culmaron a la luz de la luna sus mas tiernos y entregados deseos. 

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