Trailer: El ritual prohibido (IV)

miércoles, 24 de junio de 2009

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CAP 14. No puedes verlos, pero los sentirás.

Ya habian pasado dos obstáculos: las serpientes y el puente del río de lava. Kali y Bea no sabían que encontrarían después, su optimismo se volvía pesimismo en cuestión de segundos, mantenían la esperanza de que lograrían superar cualquier cosa, estaban cerca de ese dichoso cáliz pero las arroz deberían haber puesto trampas peores, dado que si ellas tuvieran que esconderlo, estaba claro que no lo pondrían nada facil.

Vieron que una escalera inmensa de caracol en roca, que les recordaba a la del despacho de
Dumbledore, se alzaba cuyo final no lo encontraban a simple vista. Ambas empezaron a subir peldaño a peldaño, y cuando llevaban un buen rato, se encontraron con un dilema: dos puertas, con una inscripción rúnica en forma de arco sobre ellas.


-Para lo estúpidas que son las arroz, ¡Saben mucho de rúnico por lo que se ve!-comentó Kali. Luego miró a Bea-. Tu eres la experta, cariño, cuando quieras.

-Solo lu sfxxrm tm dfrf fccmso f lf bmrdfd
-¿Qué narices has dicho?
-La f es una a, la m es una e, y la x con el palote mas largo es una n y la g es la x perfecta.
-Solo tu sangre e dara acceso a la verdad-pronunció Kali.

De inmediato, de ambas puertas salió una especie de cuenco...
-Uy que mal rollo me da esto... es magia negra-exclamó Bea.
-Pues si tu vieras el ritual te quedabas muerta, guapa.
-¿Te cortas tu o me corto yo?
Hubo un silencio y Kali le kitó una orquilla a Bea del pelo. Apuntó con la varita y le quemó el extremo. Se pinchó el dedo y derramó unas cuantas gotas en ambos cuencos. Ambos se volvieron hacia donde habían salido, y la puerta de la derecha se abrió, mientras la izquierda estaba inmovil.

-Está claro que es la izquierda, demasiado fácil-dijo Bea cuando se disponía a lanzar un hechizo a la otra puerta para explotarla.
-Es lo que quieren, que pasemos por la izquierda, que no nos fiemos, que nos pique la curisidad. Vayamos por la derecha.
-Kali, ¿estas segura?
-No del todo-sonrió Kali-. Pero a veces lo más sencillo nos resulta insignificante y por ir a más, dejamos pasar la oportunidad.

Ambas pasaron por la puerta derecha. Un largo y estrecho pasillo de suelo de cristal y pared de roca se ofrecía ante ellas. La buena noticia es que no tenían que subir mas peldaños... la mala es que no sabían que les podía deparar ahi.
-No toques la pared, no toques nada-ordenó Kali mientras agarraba la mano de una curiosa Bea que estaba a punto de hacer lo indebido.


Juntas caminaron hasta que Bea sintió algo, se sentía observada. Sintió unos golpecitos y miró al
suelo. Debajo de ellas había unas criaturas horribles, con dientes afilados, con piel de color morado, y un tercer ojo en la frente, que golpeaban el suelo. Bea chilló.

-Estamos en el camino correcto...
-¿Piensas eso ahora? Kali, que como rompan el suelo, estos bichos nos comen....

Bea quiso correr... pero Kali la detuvo.
-Ignoralos...
-Pero Kali, van a romper este cristal...
-Si corremos es mas facil que se rompa que si vamos despacio... vamos, no vayamos recreandonos pero al menos caminemos mas deprisa.

Las dos siguieron caminando, el pasillo que parecía recto, empezaba a manifestar curvas, como si formara la S tipica de una serpiente. Bea no paraba de vigilar a esas criaturas, hasta que Kali se detuvo en seco, y ella le miró.


-Ahi lo tienes.

El caliz de la vehemencia estaba sobre una roca que sobresalía de la pared, junto a ella había una especie de tubos de cristal de color amarillo mostaza con lo que parecían ser fetos o sepa Dios qué fueran. Bea se acercó a una especie de estrella de varias puntas o un simbolo extraño dibujado en el suelo donde quedaban cenizas. Había trozos de papel que no habían sucumbido en las llamas, de color amarillento, ya fuera por contacto del fuego o por el paso del tiempo, por lo que decidió cogerlos todos y guardarlos en la mochila de Kali.

-Si, es buena idea, metelos aqui-ordenó Kali.
-Ve a por el caliz, ¿no?
-Lo voy a traer aqui, pero sin ir ahi.
-¿Accio?
-No, demasiado rápido y precipitado. ¡Wingardium leviosa!

El caliz empezó a ascender flotando en el aire y el suelo empezó a zozobrar.
-Kali, dejate de formalismos... dale accio.
-¡Accio cáliz!-gritó Kali mientras que el objetó fue directo a su mano.
-¿Y ahora que hacemos?

-Muy sencillo-exclamó Kali-. Nos queda lo más facil.
-No entiendo como puedes hablarme así de tranquila cuando esto está a punto de derrumbarse.
Kali sacó de su mochila una cuchara con la boca.

-No me vengas ahora con eso, Kali, ¡que estamos a punto de morir!
-Nunca subestimes el poder de una cuchara. A la de tres, cogela conmigo. Uno, dos y tres...

La cuchara era un trasladador. Bea ni por asomo imaginaría tal cosa. Juntas llegaron teletransportadas al despacho de Dumbledore. No había ni rastro de él, y un estudiante que estaba presente se quedó impresionado ante su llegada.

-¿Cómo habeis hecho eso? ¿De donde venis? ¿Quienes sois vosotras?

Bea y Kali se sintieron incomodas. Tenían el caliz, y aparte, Kali no habia tomado la poción multijugos para aparentar ser otra persona, dado que en el castillo no le haría falta. No sabían si ese chico era de fiar, se fijaron que era de primer curso y llevaba la corbata y el escudo de Hufflepuff. Dudaron si era un arroz, dado que no les resultaba conocido, pero si estaba en el despacho de Dumbledore, podría estar fisgoneando o mas bien, esperarle porque le habría mandado llamar.

-¿Estais bien?
-¿Qué haces aqui?-preguntó Kali.
-Lo mismo podría preguntaros a vosotras-contestó el chico, mientras Kali y Bea se miraban.
-¿Quienes sois?
-Yo soy Bea, ella es... Eanara...-declaró Bea.

De pronto escucharon ruido: alguien subía la escalera que conducía al despacho de Dumbledore y curiosamente pronto supieron que no era él.
-Lalala Calamares... trolles y trollas, castigados todos...

Bea y Kali se miraron: era Casper Porker. Si ese intento de profesor las descubría allí, haría preguntas... habían faltado a su clase varias veces y preguntaría quien era Kali.

-¿Por qué estais nerviosas? ¿Qué habeis hecho?-preguntó el chico.
-Nada-dijo Bea-. Pero no puede vernos.
-Está bien, esconderos... yo me libraré de él. Me debeis una.

Kali y Bea se escondieron detrás de la puerta. Casper Porker la abrió y afortunadamente no se percató de que estaban ahi.

-Hellou Borja Black.
-Hola profesor Porker.
-¿Estas esperando a Dumbledore? Lalala
-Si, pero por lo que se ve, estará en otros quehaceres mas importantes, el director se merece su tiempo de ocio.
-Jajaja mori con eso mori con eso lalala
-Llevo aqui un buen rato y no aparece. Oye, ¿y si nos vamos al McDonald ese que está junto al invernadero?
-Muy buena idea lalala Borja Black. Happy meal, papas, Navidad... el nene que va a nacer, tiempos de felicidad y alegria... la magia está en nosotros, afiliate a mi club... lalala
-Si, si, todo eso, luego venimos.

Borja Black se acercó a la puerta y bajó con el profesor Porker rumbo al Mcdonald. Una vez que se marcharon, Bea y Kali salieron de su escondite.
-Por poco-exclamaron las dos.

****
Lord_Chris junto a ese misterioso halcón llegó a la mansión Burgonson. Isi lo recibió con un abrazo, y agradeció que Dumbledore le hubiera dejado pasar la Navidad con ella, como siempre habian estado juntos salvo el verano.
Isi le había preparado su cuarto, y le dejó solo mientras jugaba acariciandole el pico al halcon.

Lord_Chris resopló mientras se sentaba en la cama. Habían pasado muchas cosas desde que llego a Hogwarts, desde las ultimas Navidades que estuvo ahi... ya no le preocupaba no terminar sus deberes o dejar de estudiar, ahora tenía que detener a Nainfita Peines. La había vigilado, se había alejado de los suyos para protegerlos, pero confiaba en Jenia, que le ponía al corriente de todo. Pero sabía que tanto Jenia como Kali corrían peligros, muchos, por meterse en una guerra voluntariamente, donde él estaba obligado. No tendría nada que ofrecerles en gratitud por su ayuda.

Pensó en Nainfita, sabía que era una asesina... sabía que al igual que Camelia, no era tan tonta. Tarde o temprano, si es que no lo sabían ya, se enterarían que siempre había sido leal a los Pervers. No obstante, a principio de año se celebraría una manifestación arroz y tenia que asistir. Empezó a pensar en posibilidades para poder colarse y estar presente. Las arroz eran muy curiosas, discretas con la información, pero había alguna que otra tonta distraida a la que poder sacarle todo lo que supiera.

Empezó a sentir frío, y se dispuso a cerrar la ventana. Notó como el suelo se helaba, como si una nublecina de hielo lo cubriera todo.
Sentía tristeza, una mezcla de melancolía, como si la esperanza se le esfumara.
Estaba en pleno Diciembre, pero esa sensación jamás la había sentido nunca.

Era algo extraño, sentía una presencia, pero él solo estaba ahi. Poco a poco se giró, moviendo lentamente la cabeza para saciar su curiosidad y encontró a un gran ser, putrefacto, de negro, con capucha... sus manos eran grises, viscosas y con pústulas.

Le había pillado de sorpresa, e intentó escapar, pero solo pudo desmayarse preso del pánico. Lord_Chris quedó vulnerable a la voluntad de ese dementor que se había infiltrado en pleno París, y sin saberlo, muchos mas comenzaban a colarse por la ventana.


FIN LIBRO IV.
CONTINUA EN LIBRO V.
PERGAMINO DE UNA OBSESIÓN

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CAP 13. La mirada de King´s Cross.


Kali y Bea se miraron sin saber que decirse.
-Al menos hay un puente de piedra...
-¿Quién te dice que resista nuestro peso y no se rompa? ¿Es que quieres morir como un huevo frito?-contestó Kali.
-La única opción es que pasemos por separado, ¿no?
-Y la mas sensata, cielo.

Se quedaron calladas viendo el panorama desolador, sudando y ante esos rios de lava.
-¿Quién va primero?
-Yo-contestó Kali.


Kali empezó a caminar por el puente de roca intentando no mirar abajo, pero era imposible, la lava irradiaba tal cantidad de luz y sus vapores hacían que te escociese la piel. Bea, echa un manojo de nervios, tenía el corazón en la boca, preocupada por si Kali resbalaba o se rompía el puente. Finalmente, Kali atravesó el puente y llegó al otro extremo.

-Es mi turno-gritó Bea sabiendo lo que tocaba.
-No te pongas nerviosa, cielo, mirame a mi... no mires abajo.

Bea comenzó a caminar pero estaba mucho mas asustada que Kali, sus pasos eran pequeños y el camino se le hacía interminable. Intentó ir mas deprisa, y resbaló, Kali fue a ayudarla pero vió que del puente se despredían algunas rocas pequeñas... ¡se estaba resquebrajando! Si Kali volvía a subirse, se rompería en dos y caerían... se quedó inmovil mientras Bea gritaba.

-Bea, ¡que no cunda el pánico! Venga, levantate, despacio.
-Kali, tengo miedo... tengo miedo.
-Venga, si te quedas ahi parada de nada servirá que hayamos venido, no dejes que un estupido puente acabe contigo, ¡Tu vales mas que eso!

Bea consiguió incorporarse al puente, pero vio zozobrar, como si hubiera un terremoto...
-Kali... ¡se está resquebrajando!
-Corre hacia mi.
Bea le obedeció y corrió mientras que cada piedra de la que levantaba el pie y que había pisado previamente empezaban a caer en el río de lava. La caida de las piedras era mas rápida que su velocidad al correr, por lo que finalmente tuvo que dar un gran salto, en el que abrazó a Kali en el otro extremo y ambas cayeron al suelo. ¡Habían conseguido cruzar!

***
Lord_Chris seguía encerrado en su cuarto a la espera de que Dumbledore le mandara salir. Se sentía como si estuviera castigado... y lo peor, era ver desde su ventana como todos regresaban a casa para Navidad y él tendría que regresar a la casa de Isi, la sirvienta con quien había pasado las fiestas todos los años desde que nació y era huerfano.

Dumbledore llamó a la puerta y entró en la estancia, llevaba un halcon de color pardo en el brazo.
-Chris, ya se han ido todos... puedes salir e irte a casa de Isidora.
-Si señor... -contestó sin ánimo en la voz-. Bonito halcón.
-¿Te gusta? Se le ha escapado a Isi...
-¿Es suyo? Pero si Isi es squib
Dumbledore miró el halcón...
-Podria decirse que sí. ¿Te importaría regresarlo de vuelta?
-Claro... en todos estos años nunca me habló de él.
-Estaba perdido... y tiene que regresar a casa-contestó Dumbledore.

El halcón agitó las alas y se posó en el brazo de Lord_Chris. Éste sonrío. De siempre, el halcón había sido el animal que más le había fascinado desde pequeño.

***
Camelia Sangronia había llegado a su mansión: SpecialKa Ville. Los elfos como pudieron, sacaron todas las maletas, mientras que Nainfita, Anselmus y ella, se dirigían al salón.

-¿Por qué no ha venido Karkas?-preguntó.
-No lo sé, profesora. Siempre ha estado fascinado con venir aqui, y el verano pasado se alegró enormemente cuando le dije que le habías invitado a unirse a nosotros.
-¿Entonces? ¿Por qué ahora no?-preguntó Nainfita.
-No lo sé, Nainfo. Lleva unos dias raro, cuando hacemos la ruta de vigilancia por el castigo está muy callado, como ausente...
-Algo le debe preocupar-exclamó Camelia Sangronia.
-Siendo prefecto, ¿uno tiene preocupaciones?
-No sé Nainfo, pero desde que empezó el curso, parece otro....
-Anselmus, algo está claro... algo tuvo que sucederle aqui...-intuyó Camelia.
-¿Insinuas que tiene remordimientos al saber que Nainfo hacia magia oscura y que tú la enseñabas?
-Podría ser, Anselmus, podría ser.
-Desde luego, le conozco bien y será incapaz de traicionarnos-contestó el prefecto.
-Hace unos dias viví una experiencia similar, y lo más adecuado en estos casos es no correr riesgos-sentenció Nainfita.

Camelia miró a Nainfita, sabían perfectamente de quien hablaban.
-No pienso dejarte sacrificar a uno de los nuestros, Nainfo.
-La duda está ahi, profesora.
-Pero es uno de los nuestros, es un arroz... y solo son sospechas.
-Karkas sería incapaz de traicionarnos, es más, los Pervers jamás le creerían, son muy orgullosos y desconfiarían en el caso de que vieran en él un cambio de bando-añadió Anselmus.
-Por ahora, le vigilaremos más de cerca...
-Por ahora-sentenció Nainfita-. Le dejaremos vivir... por ahora....

Anselmus se levantó a la cocina y cogió un bote de laxante para echarlo sobre el cafe de Camelia.
Ella cogió la taza sin darle ni siquiera las gracias.
-Para algo estan los elfos, Anselmus...
-Lo sé Nainfita, pero hay cosas que no se pueden dejar en manos de esos animales.
Los tres rieron al unísono. Camelia dio un sorbo al cafe...

-Karkas no me preocupa, sabe lo justo que debe saber, no me preocupa si se fuera de la lengua. Lo que ahora sé es que los Pervers estan donde quiero...
-¿Sin Lord_Chris?-preguntó Anselmus.
-Exacto, sin él... han sabido reagruparse, con tal Jenia-contestó Camelia.
-¿Eso significa que vendrá a la proxima reunion de las arroz?-preguntó Nainfita.
-Si sigue asi, si... sé que lleva en la sangre lo perver, pero es facil de manipular. Está muy distanciado de ellos, y no he notado que esté impaciente por entrar en nuestro grupo... O sea, está lleno de dudas, confundido...
-No creo que deba asistir tan pronto-contestó Nainfita.
-Le haré varias pruebas, le haré de sufrir un poco, pero sin matarle-contestó Camelia mientras miraba a Nainfita y sonreían. Anselmus dedujo que era por lo del ultimo asesinato.

-Lo que me interesa ahora no es ese Lord Amarillo... por Merlin, ¿es que todo tiene que girar en torno a él?-se indignó Camelia Sangronio.
-¿Entonces?-preguntó Anselmus.
-Los Pervers han ido a palos de ciego, justo en lo que creen que les beneficiará pero les perjudicará.
-No entiendo-contestaron Anselmus y Nainfita a la vez.
-Quieren algo que mas que arreglar las cosas, las estropeará. Habrá una guerra civil entre los Pervers...
-¿Como sabes eso? Si son una piña-declaró Anselmus.

-Jajaja es bien sencillo, si una arroz matara a otra arroz, ¿que pensariamos de ella?
-Que es una traidora-contestó Nainfita.
-Pero si en ese hecho, participan mas arroz...
-Habría un enfrentamiento-contestó Anselmus.
-Y en ese enfrentamiento, no sería por una traición, sino por un malentendido, la busqueda de la inocencia...-reafirmó Camelia.
-¿Como es eso?
-Nainita, es bien sencillo, todos consumidos por el dolor y la sorpresa verán traición donde hay un malentendido, un hecho inconsciente... pero en ese panorama no habrá tiempo para la logica... quiero impulsos, porque...
-asi se destruirán entre ellos y desconfiaran los unos de los otros-sentenció Nainfita.
-Aprendes rápido, Nainfo. Aprendes rápido.

********
El Expreso de Hogwarts habia llegado a King´s Cross, y Karkas abandonó el vagón de los prefectos. Se había sentido solo, sentía envidia de ver a los prefectos hablar entre ellos, reirse, comentar sus cosas... y de vez en cuando, miraba a su lado y veía el asiento vacío: el asiento donde Anselmus siempre habia estado y le había acompañado.
Mientras que todos salían del tren y regresaban en dirección a sus casas, Karkas vio salir a Jenia:

-Ya hemos llegado, Jenia, cuentanos-decía Maturana.
-No es el momento ni el lugar, además, no hay nada que contar-sentenció ella.

Todos los Pervers empezaron a hablar en forma de piña alrededor de Jenia mientras avanzaban fuera de la estación. Los ruidos se ahogaron, y se hizo el silencio, cuando Jenia se percató de que alguien le observaba. Giró su cabeza y su mirada se cruzó con la de Karkas.

Durante unos segundos, Jenia le notó triste, decaído, presentía que ese prefecto necesitaba ayuda, la pedía a gritos, pero no se atrevía. ¿Por qué la miraba? Ese misterio le hizo extrañarse, dado que era un arroz, de su bando contrario... ¡eran enemigos! ¡Qué estupidez tan grande! Mejor hacer como que no había pasado.

Karkas desvió la mirada y Jenia hizo lo mismo al momento. Había sido una estupidez esa mirada, esos pensamientos... Chewba K y Dayana Uve, agarraron a Karkas cada una de su brazo, y empezaron a caminar mientras le besaban en las mejillas. Algo había pasado, algo se habían dicho Karkas y Jenia con la mirada, sin necesidad de intercambiar palabras de por medio. Se había entendido, había algo, pero ni uno ni otro se atrevían a aclararlo, hablarlo, discutirlo o entenderlo.



martes, 23 de junio de 2009

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CAP 12. Tú no estuviste ahi.

Dumbledore acariciaba a Fawkes en su despacho, cuando de pronto un halcon de color pardo entró por la ventana y poco a poco aumentó su tamaño. ¡Era un animago!


-Lucía, te estaba esperando-dijó Dumbledore sin inmutarse.
-No has perdido facultades, Dumbledore, ¿y para que me esperabas?
-Dímelo tu.

Lucía se acercó a él y le gritó:
-Yo esperé que intercedieras por mi en el juicio, me culparon de la muerte de dos guardias del Ministerio que asesinó Camelia. Me separaron de Abel, y tu no hiciste NADA, absolutamente nada.

Dumbledore calló.
-¿Te has quedado sin palabras? No me vengas ahora con la típica frasecita de moralidad...
-Para el bien superior, hay que hacer pequeños sacrificios-respondió Dumbledore.
-¿Y eso implica que una inocente vaya a Azkaban? Con tu silencio me sentenciaste a mi también, con tu silencio le diste la razon a ellos, tu me metiste tambien en esa cárcel.
-Pero ahora estás libre...
-Si, ahora estoy libre, vigilando cada dos por tres no ser delatada ni descubierta.
-No seré yo quien te delate-respondió Dumbledore.
-Tu palabra para mi no vale nada.

-¿A que has venido, Lucía?
-Voy a llevarme al pequeño Borgon conmigo.
-No creo que sea lo mas conveniente.
-¿Para ti o para él? Es hora de que sepa lo que tú con tu bendita prudencia le has ocultado.
-Estropearás todo, todo va a su debido tiempo.
-¿Y eso implica mas muertes? Camelia ya tiene a su bando, tiene a la Nainfita Peines esa, la protege, la enseña, la prepara... y el pequeño Borgon parte con desventaja.
-No te haces la idea de lo que ha logrado por si solo...

-Exacto, no dudo de sus facultades, es hijo de quien es, pero no será tu titere, Dumbledore. Vendrá conmigo, me tiene a mi.
-No conseguirás nada envenenandolo contra las arroz, la verdad le confundirá y el odio hará que se desconcentre y sea presa facil para las arroz.
-Sé que no tendré mucho exito si me enfrento a ti, pero el pequeño Chris vendrá conmigo.

Dumbledore se pellizcó la barba y la miró de reojo por sus gafas.
-Está bien... eres su familia.
-En mucho tiempo has dicho algo coherente-respondió Lucía.
-Pero hay una serie de cosas que te pido que tengas cuidado o al menos no le comentes por ahora...
-Soy toda oidos, Dumbledore.


***

Kali y Bea permanecian atemorizadas en el cuarto de serpientes del castillo. El miedo las petrificaba....
-Kali, gritar y lamentarnos no servirá de nada...
-A Dumbledore se le olvidó comentarnos este detalle-respondió Kali con sarcasmo.
-Ya te dijo que encontrarias cosas peligrosas, esto desde luego encaja a la perfección.
-¿Y ahora que?
-Las serpientes son animales de sangre fria, nosotros de sangre caliente...
-¿Ahora me vas a dar clases de Biologia, Bea?
-Calla Kali... ellas captan si los animales que tienen alrededor son de sangre caliente y si tienen miedo, atacan...
-¿Como quieres que me tranquilice viendo tantas serpientes, de mil razas aqui? ¿Has visto esa boa? ¿y esa cascabel? ¿y ese aspid?
-Los animales temen el fuego... Solo atacan si se sienten en peligro.
-¿Y que sugieres, Bea?

-Hagamos una cosa, pon tu espalda pegada a la mia, coge la antorcha, y sin acercarla mucho a las serpientes, caminemos despacio....
-¿Estas loca?
-No hay otra opcion, cariño. Eso si, tienes que tener paciencia, moverte muy pero que muy despacio... En el otro extremo hay una escalera... las serpientes no llegan a los escalones de la mitad... Piensa que la escalera está cerca todo el rato, piensa que las serpientes no son de verdad. Concentrate.

Kali la miró resignada y obedeció. Lentamente consiguió avanzar, nunca en su vida había pasado tanto miedo. Cada paso se le hacia interminable, un movimiento en falso, y una serpiente les picaría en el acto. Pero la valentía de las dos se notó, y lograron subir la larga escalera.

Temerosas e intrigadas, atravesaron un pequeño arco de lo que parecía una puerta. Recorrieron un pequeño sendero hasta llegar a un acantilado, en el largo camino empezaron a sudar. Hacía una tremenda calor infernal.
-¿Qué habrá aqui ahora?
-Lo que sea, menos serpientes otra vez-declaró Kali.
Llegaron poco a poco hasta el principio donde una especie de roca a modo de puente se unía al otro extremo de lo que sería otro acantilado.
Contemplaron asombradas como lo que se ofrecía debajo de sus ojos era un lugar iluminado de fuerte color naranja: era un río de lava de un volcan.

***

El Expreso de Hogwarts ya había empezado su ruta rumbo a Londres. Todos los estudiantes se dirigían a King´s Cross, y Patri en todo el viaje seguía preocupada. Los Pervers se percataron de que era extraño que Franjo no hubiera entrado en el vagón.

-Me temo lo peor, primero Bridget, luego Kali, ahora Franjo...
-Patri, tranquila-la consolaba Laura88-. No te vayas a lo peor. Kali está desaparecida, pero todo parece indicar que está viva, recuerda lo de las cucharas de las despensas.... y Franjo, es grandecito, sabe cuidarse solo...
-Ya no sé que pensar, Laura... ¿por qué tantas desapariciones?

-Es extraño, cariño-dijo Doxycris-. Llamadme paranoica, pero la Peines siempre está por medio.
-¿Qué tiene que ver la payasa esa ahora?-preguntó Matu.
-Si os dais cuenta, desaparecen las personas que "estorbaban" a la Peines, ¡qué casualidad que las arroz, ni una se pierde!
-Lleva razon Doxy-dijo Abe-. Desde que llegó al estreñida, han pasado cosas raras... les da la razón sin mas... sube a la Peines a prefecta siendo de primero... recordad a la profesora McGonagall preocupada... Lord_Chris cuando pareció que venía de resaca... la contratación de Casper Porker.... todo es extraño.

-Venga ya, Abe-contestó Laura88-. Eso se llama injusticias, y ya está.
-Di lo que quieras, pero todo ya da que pensar-contestó Abe mientras observaba que Jenia disimulaba mirando por la ventana y permanecía callada como ajena al tema.
-Es cierto, ¿desde cuando los profesores se meten en rivalidades de alumnos? Hay algo que se nos escapa...-contestó Maturana.


-Jenia, y tu sabes algo... ¿por qué lo del ritual y el caliz de la vehemencia?-preguntó Abe-. ¿Por qué tanto interés en hacerlo?
-Si una arroz se infiltra, se la echa y punto. Pero si quieres hacerlo, es porque a toda costa quieres evitar una filtración, y solo si fuera por un motivo importante, de vida o muerte, ese ritual se recuperaría tras siglos de clandestinidad-comentó Doxycris.
-¿Por qué tanto misterio? ¿Por qué tanto encriptamiento de manuscritos? ¿Por qué tanto secreto para un grupo de estudiantes?-preguntó Matu.
-Jenia-comentó Abe mirandole a los ojos-. ¿Qué nos ocultas?

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CAP 11. El castillo de los tres soles.

El sol empezaba a asomarse tímidamente a traves de las ventanas de Hogwarts, todos dormían placidamente salvo Kalimera y Bea Gryffindor, que se preparaban para ir al castillo a recuperar el caliz de la vehemencia.
Juntas utilizaron un trasladador secreto que les proporcionó Dumbledore y se encontraron ante un lugar desolador.


Había tres soles, pero de color rojo intenso, que precisamente hacian que te picase la piel mas que iluminabar la tierra que pisaban.. Kalimera sacó dos mantas, tal y como les pidió Dumbledore, y se abrigaron mientras poco a poco subían un largo camino cuya meta era un castillo en lo alto de montaña. Aunque ese dia no estaba nublado, el castillo parecía tener niebla o nubes a su alrededor.
Fatigadas intentaron no mirar atrás, el camino era larguísimo, y preferían no mirar alrededor, dado que iban con una misión y no debían perder el tiempo.

Finalmente llegaron al castillo, o lo que parecía mas bíen un castillo. No tuvieron ni que empujar las puertas, con solo acercarse, éstas se abrieron en par en par. Nerviosas y casi sin aliento, se adentraron. Ambas pegaron un chillido al notar la rapidez con que se cerraron y el ruido que retumbo en todo el edificio. La niebla o ese dichoso humo seguía aun en el castillo.

Lo que podría parecer una casa o un castillo en realidad era mas bien como una cueva, dado que se quedaron en la oscuridad mas inmensa. Bea Gryffindor sacó una antorna y la encendió, acto que también imitó Kalimera. Podrían hacer el hechizo Lummus, pero no estarían alerta si surgiera un motivo de urgencia y de rapidez del que deshacerse.

-No te olvides de la varita, Bea-aconsejó Kali-. Dumbledore me dijo que aqui podemos encontrarnos cualquier cosa.
-Fijate tu que somos de segundo y la estreñida de la Sangronia debería enseñarnos como hacer frente a los peligros en vez de restaros puntos a los tejones cada dos por tres.

Las dos agarradas de la mano caminaron lentamente fijandose en todo, cada dos por tres algun murcielago se avalanzaba sobre ellas, lo que provocaba el chillido de Bea.
-Que no se metan entre mi pelo, que asco.
-No seas presumida, cariño-reía Kali.

Encontraron una puerta de piedra con inscripción runica.
-Ale, Bea, traduce que yo no tengo ni idea de runas.
-Como que te crees que yo soy una experta.
-Maldición, si estuviera aqui Chris.
-Venga, no te alteres Kali, intentemos traducirla, por logica sacaremos las palabras.

-Nuncm crucms mslf pumrlm si mrms uj ixdixxno
-¡Pues si que vamos bien, bea! En lugar de hacer manitas, deberiamos atender mas en clase.
-Nuncm será nunca, porque se remite al lado de consonantes. Tiene que haber vocales, es logico.
-Eso lo dices tu.

-Nunca crucos, crucis, crucus, cruces, eso es. Nunca cruces... Kali, echame una mano y deja de quejarte tanto.
-Nunca cruces, mslf la dejamos para luego, la "f" y la m tiene q ser una vocal, y ya sabemos que no la "f" no es la e, ni la u, ni la i, o sea, tiene que ser la a.
-Nunca cruces "puerl.."...
-Nunca cruces puerl... si "mrms" como que para el final, no espera. Si la M esa le ponemos a, seria "aras" pero si la tomamos como E, seria "eres"-sonrió Bea-. Asi que es, "eres". Pues la m de "mrms" es una e... eres. la "f" tiene que ser una a, "esta". y "puerta"
-Venga, lo estas haciendo genial.
-Nunca cruces esta puerta si eres "uj", "uj" para el final
-Venga, todo para el final-rió Kalimera.

-Calla, ¡deja que me concentre, leñe! Siguiente palabra...indixxno... la x es un jota en latín, o sea, en runico es una g... lo otra que parece una x pero el trazo es menos señalado, es una n... indigno (?).
-Y eso que no atendias mucho en clase, podias meterme mano y quedarte con las lecciones-rió Kali.
-Nunca cruces esta puerta si eres un indigno-pronunció Bea.

A continuación la puerta de piedra se partió por la mitad y se metió entre las dos paredes que la soportaban. Las dos se miraron.
-Kali, si entramos, se cerrará como antes, no está advirtiendo...
-Cariño, si hemos venido aqui es curiosamente a por algo que necesitamos y estas cosas lo que hacen es decirnos que nos larguemos.
-No lo entiendo Kali, todo por un antiguo ritual para comprobar si hay arroz infiltradas o traidores en tu grupo... lo veo un peligro grande para la utilidad que pueda dar ese caliz.
-Cariño, si fuera solo para eso, las arroz no se hubieran tomado tantas molestias para ocultarlo, y desde luego, algun uso que otro tiene que tener el caliz para ser indestructuble.

Bea asintió, se cogieron de la mano y cruzaron, volviendose a cerrar la puerta de detrás. El suelo se levantó y a modo de tobogan, se deslizaron hasta tocar suelo. Las dos se incorporaron y notaron como siseos, mucho frio... Kali acercó la antorcha para adelante, mientras Bea gritaba.
-Genial... se nos han unido a la fiesta ¡Serpientes!.


*********
En Hogwarts todos los Pervers se disponian a coger el tren para pasar las vacaciones fuera, todos salvo Lord_Chris. Patri buscaba a Franjo por todos lados, preguntaba a todo aquel que veía, pero no había rastro.

-¿Pero en serio que no discutisteis?-preguntó Doxycris.
-Claro que no, es mas, estuvimos genial, no le vi enfadado ni molesto-argumentaba Patri.
-Ya sabes como es Franjo, fijo que se ha ido sin esperarte. Quizá esté en el vagon.
-No lo sé Matu, es extraño...
-Pero Patri, ¿quedasteis hoy aqui para reuniros y eso?-preguntó Laura88 mientras se comía un plátano.
-No... pero ya lo debería saber él...
-Se le habrá pasado, Patri-contestó Abe-. Seguro que estará en el vagón, pronto aparecerá...
-No sé, no sé... algo va mal.
-No seas paranoica, almejita-contestó Jenia-. Ya verás como nos lo encontramos en el tren. Eso si, le cantas las cuarenta por este mal trago, que no te preocupe asi... ¡hombres!


*****
-Nainfo, ¿como se te ocurre matar a alguien en Hogwarts?-gritó Camelia Sangronia en su despacho.
-No hace falta que lo grites como una posesa. Ni que fuera la primera vez.
-Pero deshazte del cadáver, no lo dejes ahi tirado.
-Profesora, ¿y que hago entonces?
-Me avisas y lo arrojamos al bosque prohibido, ahi las criaturas se encargaran de desahacerse de él. Fijate que Anselmus se dio cuenta noche haciendo ronda y me avisó. ¿Te imaginas que llega a ser otro quien se cruza con él?
-Sería bueno, asi se vería que Dumbledore como director provisional es pésimo y el Ministro podría colocarte a ti en su lugar-contestó Nainfo mientras se cepillaba el cabello.
-No sería mala idea, pero no te preocupes, cuando guste, lo puedo hacer. Ventajas de tener al Ministro controlado con una maldición Imperius.

Ambas rieron.
-Por cierto, ¿por qué le mataste?
-¿Hace falta un motivo?-contestó Nainfita con frialdad.
-¿Descubrió algo que nos pusiera... te pusiera... en evidencia e iba a contarlo a los Pervers?-preguntó mientras se tomaba sus cereales contra el estreñimiento.

-Mas o menos... por cierto profesora, ¿usted nunca va al servicio, verdad?
-¿Como dices?-preguntó Camelia mientras se sonrojaba y ante la idea de comentar su estrechimiento con Nainfita.
-Lo digo porque hay muchas telarañas, no hay papel higienico, ni espejos, ni ambientador...
¿Es cierto que está estreñida? ¿A eso se debe su caracter?
-Tonterias, tonterias... no tiene que ver nada, solo que los elfos no me han puesto los recambios de papel.
-Hasta que los cereales no le hagan efecto... su transito intestinal tendrá que fluir y no tener atascos.
-...bueno, -interrumpió Camelia-. ¿Por qué le mataste?
-Franjo sabía que mate a Bridget...
-¿Como?
-Si, una estupida perver que se iba a llevar la Corona de PerverHuff y tenía que quitarmela del medio.

-¿Por esa idiotez realmente la mataste? ¿Por una absurda corona?-preguntó sorprendida Camelia-. Creía que era porque te puso en un apuro o te vio haciendo algo sospechoso que pudiera perjudicarte.
-Por esa absurda corona que al final ni se celebró el baile, enloquecí al sombrero seleccionador para que me pusiera en Hufflepuff.
-Ya...
-Si profesora Sangronia, la casa de los incompetentes y estupidos, mi casa como es lógico es Slytherin... este año cuando consiga esa corona, me cambiaré de casa.

-Pero las normas...
-No me ponga excusas, profesora, usted le quitará el poder a Dumbledore, ese viejo decrépito no sirve de nada. Esta vez no mataré a nadie, con saber de antemano la ganadora y lanzar una maldición Imperius, lograré que renuncie a presentarse y será mía, mi corona...
-Si es lo que quieres...

-Profesora, quería preguntarle algo...
-Dime Nainfo, ¿que ocurre?
-¿Qué haria usted despues de crear con éxito un horcrux?

Camelia Sangronía se quedó sorprendida y su tazon de cereales cayó al suelo, mientras Nainfita, que había sacado a Melpómene de su bolsillo, la acariciaba con una sonrisa maquiavélica.

domingo, 21 de junio de 2009

rp


CAP 10. El despecho en un horcrux.


Ese misma noche, Hogwarts empezó los preparativos para su desalojo, dado que todos regresaban al día siguiente a casa. Kalimera se replanteó si comentarle a Bea Gryffindor la misión de Dumbledore, la amaba tanto que no quería ponerla en peligro, pero sabía que ella era una gran bruja y sin ella quizá no saliera viva de ese castillo del que hablaba Dumbledore. Finalmente, se atrevió, pero previamente a ello se vio obligada a comentarselo a Jenia a escondidas. Bea Gryffindor no pareció sorprenderse de la guerra entre Pervers y Arroz y sin dudarlo un segundo, dio su aprobación a Kalimera, que la abrazaba y la besaba con una sonrisa de oreja a oreja, ambas partirían en cuanto amaneciera.

***
Camelia Sangronia corregía ejercicios de Pociones y de DCAO en su despacho mientras tomaba All Bran para acabar con su estreñimiento, cuando creyó escuchar voces. Se quitó las gafas, se levantó de la silla y se acercó al pasillo, abrió la puerta, miró a ambos lados, caminando hacia las esquinas pero ni un solo ruido halló. Volvió a su despacho, cerró la puerta tras de si, y encontró varias pintadas en la pared.


-Pagarás lo que hiciste, mala bruja

Mientras que en las otras tres paredes restantes del cuarto solo se repetían dos palabras: "Asesina" y "Mentirosa".

Camelia Sangronia se puso nerviosa, comenzó a sentir que le faltaba el aire, el corazon le latía muy deprisa, estaba sufriendo ansiedad, miedo, desconcierto...

-Lucía, ¿eres tu?
-Asesina, Asesina-decía una voz invisible-. Asesina, mentirosa, Asesina, mentirosa.
-Lucia, ¿eres tu?-volvió a repetir mientras se mordía las uñas y retrocedía a un rincón.
-Pagarás cara tu traición-dijo de nuevo la voz al mismo tiempo que sus papeles empezaron a dispersarse en el aire y el cristal de la ventana explotaba en mil pedazos.

Camelia se tapó los oidos, y cerró los ojos.
-No me hagas daño Lucía, no me hagas daño, por favor, no me mates.
Anselmus abrió la puerta de pronto y contempló a Camelia:

-¿Está bien profesora?

Camelia abrió los ojos, y no encontró ni resto de las pintadas. Sus folios y papeles permanecían ordenados en su escritorio, y el cristal de la ventana estaba en su sitio. ¿Qué había pasado ahi? ¿Era un sueño o algo real?

**********

Franjo recorría los pasillos como todas las noches para encontrarse con Patri junto a la estatua de Lachlan el Larguirucho, en la septima planta. Tras dirigirse al retrato de la dama gorda, torció a la derecha. Esperó un rato, Patri siempre solía tardar en llegar tras asegurarse de que ningún prefecto la sorprendiera deambulando por los pasillos. De pronto vio una figura caminando en la oscuridad.

-Patri, ¿que pasa? ¿te quedaste con mas ganas después de anoche? No me lo puedo creer-dijo mientras reía, pero la figura se quedó parada. Franjo dejó de reir y se extrañó.

-Am, vale Patri. Ahora tienes una nueva fantasia, eh? Hacer como no nos conocemos. Bueno, si a ti te gusta, por mi encantado.

-No deberias deambular a estar horas por aqui, está prohibido-dijo la figura mientras se acercaba a la ventana y la luz de la luna iluminaba su rostro. Era Nainfita acariciando a Melfómene, su rata.

-¿Tu? ¿Qué vas a hacer, castigarme? Con eso de que te ha elegido la estreñida de prefecta te crees la reina de Saba.


-No pienso castigarte, Franjo, ¿a que no Melpómene? ¿a que no le vamos a castigar?-contestó Nainfita mientras se acercaba la rata a su cara y se frotaba su nariz con la suya.

-Entonces, ¿para que hablas? Ve a donde tengas que ir, y como si no me hubieras visto.

-Verás, es que tengo un pequeño problema-dijo Nainita mientras se acercaba la rata a su oido-. Si, mira, es que Melpómene quiere divertirse un poco, la veo tan aburrida. ¡Tarantallega!-gritó apuntando a Franjo con su varita. El perver empezó a bailar rápido.

-¿Te resulta gracioso?
-No tanto como tu humillación de ayer. Por cierto, cariño, Patri no tiene ni idea de que te hacitado aqui, tan listo como te crees y has caido como un tonto. Me fue facil falsificar su letra y dejarte un mensaje en tu cuarto. Ya ves, y sin faltas de ortogría, y sin necesidad de "poemas de rimas faciles y vomitivos".

-Sueltame, psicopata, estás loca.
-No, Franjo, quiero que sigas bailando para mi, y para Melpómene, tengo que animarla un poco.
-¡Socorro! ¡Qué alguien me ayude!-gritó Franjo mientras seguía bailando y notaba que sus piernas le fallaban pero no paraban de moverse.
-Uy, que poco varonil pedir ayuda cuando una chica te controla, ¿no? ¡¿Quien lo diría?!-contestó Nainfita mientras acariciaba a su rata que cerraba los ojos al sentirse comoda entre sus manos.

-¿Qué narices quieres? ¿Qué deje a Patri y me vaya contigo?
-No, no, no, Franjo, si me dijeras que lo harías, no te creería, y por otro lado, sé que no lo dirías. Eso de no revelar cosas te gusta, ¿no?
-Esto es por lo de Bridget ¿no? Ya te dije que no le he contado a nadie que la mataste.
-Lo sé, pero aun así, espera...-dijo colocandose la rata en el oido otra vez-. Melpómene me dice que te cree pero considera que eres un estorbo innecesario del que tengo que deshacerme cuanto antes.

-¿Deshacerte? ¿Como dices?-preguntó Franjo hasta que se percató de lo que quería hacer Nainfita-. Vibora, deja que este hechizo se pase, e intenta matarme, tu contra mi, en igualdad de condiciones.

-¡Qué poco caballeroso eres!, ¿no? Pelear con una dama.
-Tu de dama no tienes ni la cera de los oidos, mala bruja. ¡Ayuda!, ¡socorro!
-Paralingua-gritó Nainfita apuntando a Franjo con su varita. El chico sintió como era incapaz de articular sonido alguno y como sus pies empezaban a dejar de moverse-. ¡Petrificus totalus! Ahora está mejor. Por una decima de segundo pensé que te ibas a escapar, fijate tu.

Nainita sacó metió a su rata en un bolsillo de su túnica, sacó un peine y se cepilló su cabello.
-Tengo que estar preciosa para crear mi primer horcrux-sentenció mientras Franjo que la escuchaba abría los ojos pánico de terror-. Bueno, no te voy a dar mas privilegios, no mereces que malgaste mas minutos de mi valioso tiempo.

Franjo permanecia vivo, pero sujeto a esos dos hechizos de Nainfita.

-Si Herpo el loco pudo, yo no voy a ser menos. Tan lindo que eras, todo un partidazo. Pero cometiste tres errores: uno, verme cuando maté a esa Bridget, dos, burlarte de mis sentimientos y tres, elegir como novia a una Perver, eso si que es denigrante, muchacho.... Ha llegado el momento que todos estabamos esperando. ¡AVADA KEDRAVRA!

Un fogonazo de luz verde impactó en el pecho de Franjo, quedando sin vida en el acto. Un destello iluminó a la rata, Melpómene, para finalmente entrar en ella, pero no se inmutó ante esa penetracción.

-Creía que te iba a doler, cariño-dijo Nainfita mientras la acariciaba-. Camelia dijo que tenía un buen nivel de artes oscuras, lo cierto es que esto me resulta familiar-sentenció mientras se iba.

Nainfita pasó por delante del cadaver sin inmutarse y abandonó el pasillo. Era cierto que le resultaba familiar, mató a Bridget y con ello, sin percatarse ni ser consciente, había creado su primer horcrux. La cuestion es que ella no lo sospechaba, y tampoco se sabía en donde se había hospedado un trozo de su alma tras el asesinato de la joven.

jueves, 18 de junio de 2009

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CAP 9. Corazón roto.

Las vacaciones de Navidad estaban al caer, y Kalimera se extrañó de que la profesora Mcgonagall le dijera en los pasillos que el profesor Dumbledore quería verla en su despacho. Temía que la hubieran descubierto y que la expulsaran, sin embargo el motivo era otro.


-¿Me ha llamado, profesor?-preguntó tras subir las escaleras de la gargola y llamar a la puerta, obteniendo permiso.
-Si, Eanara, cierra la puerta.
Kali resopló al escuchar que le había llamado por otro nombre.

-Verás, Kalimera, estoy al corriente de tus asuntos clandestinos-contestó mientras se paseaba de un lado a otro con las manos estrechadas a su espalda.
-¿Va a castigarme? ¿Va a expulsarme?-preguntó Kalimera al ser descubierta.
-Has sido honesta, podrías negarme que no eres Kalimera, dado que la Pocion multijugos que robas del despacho del profesor Slughorn, tanto tu, como Bea Gryffindor para ti, es muy eficaz y a día de hoy nadie se ha percatado del engaño.

-Verá, no es que esté jugando, sé que va contra las normas... y...
-Tranquila, Kalimera, no tienes que darme explicaciones-sentenció Dumbledore mientras acariciaba el pico de su fénix-. Me sé de cierto docente de Hogwarts que también roba ingredientes para crear otra pocion diferente a la tuya, que pena me da el pobre, la verdad es que estoy esperando a que por fin cometa un error y se percaten los demás...

Kalimera no se creía lo que decía y empezó a sospechar de Casper Porker y de Camelia Sangronia, dado que el resto no harían eso.

-Bueno-sonrió Dumbledore-. A lo que iba. Si te he mandado llamar no es para recriminarte nada, no tengo derecho ni soy el mas indicado...
-Pero usted es el director provisional del colegio...
-Exacto, Kalimera, pero hay tantas cosas que debería haber detenido, frenado o en las que tendría que tomar las riendas y dar un castigo, que lo tuyo es mínimo comporado a eso...


-No sé por donde va, profesor Dumbledore-contestó Kali mientras el profesor Dumbledore se dirigía a la silla de su mesa y le señalaba con la mano que se acomodara en una silla.

-Si te he mandado llamar es por dos cosas, ponerte sobreaviso y pedirte algo, aunque mas que pedir, es una ayuda.
-Soy toda oidos, profesor-respondió Kalimera.
-Vas a tener que dejar de utilizar la Pocion multijugos para tomar la apariencia de tu hermana, no es ya, pero al menos la táctica te valdrá solo hasta el curso que viene. No sé si ella tiene conocimiento de donde la estas metiendo, pero conociendote, seguro que ella lo sabe.
-Asi es profesor, lo sabe.

-Si te digo esto, Kalimera, es porque en verano tu hermana recibirá una carta del colegio donde se le comunicará que es un bruja y que ha de cursar sus estudios en Hogwarts. Y claro, pensé en la posibilidad de que dijerais que sois gemelas, pero eso sería sospechoso, y aparte, tu aunque tomes la apariencia de tu hermana, firmas los examenes con tu nombre.

-Asi es, profesor.

-Agradece que Camelia Sangronia no corrigiera tu examen de Pociones ni DCAO, logré que el profesor Slughorn lo corrigiera junto a un centenar mas. Ella rechistó, pero a día de hoy cree que huiste o qué se yo. No la infravaloro, Camelia es muy inteligente y pronto te descubriría en el minimo error que cometieras.

-Entonces profesor, tendré que volver a recuperar mi identidad, pero Perre...
-No te preocupes por Perre, ella entrará en primero y te aseguro que a no ser que no caiga en Hufflepuff, Camelia no sospechara que "ha estado estudiando" aqui antes supuestamente y regrese a primero, puede que la pudiera tomar como repetidora. Aun asi, tienes tiempo para recuperar tu identidad, hasta el curso que viene.

-Está bien profesor...
-Espera, aun no he terminado...
-Usted dirá-dijo Kali mientras volvía a sentarse.
-No se si estaras al corriente pero los Pervers quieren recuperar el Ritual Prohibido...
-Si, algo me comentó Jenia...
-Y necesitais el caliz de la vehemencia...-añadió Dumbledore mientras Kali asentía-. Sé donde está, mi querida Kalimera, pero recuperarlo de donde está no es nada facil y es muy peligroso.
-¿Por qué?

-Ese caliz fue robado por las arroz, concretamente por una espia de ellas infiltrada en el grupo de los Pervers hace decadas. Intentaron destruirlo, pero el objeto mágico es tan poderoso que no supieron como hacerlo añicos, por lo que lo ocultaron en unas ruinas de un castillo custodiado por trampas, hechizos y peligros.
-Tenemos que recuperarlo, aunque corramos ese riesgo.
-Pensé en Lord_Chris, en encomendarle la misión, pero demasiado peso tiene encima y levantaria las sopechas de Camelia si se ausentara. Pensé tras debatirlo varias noches en que tu fueras, junto a Bea Gryffindor. Si las dos desaparecierais unos dias, nadie de las arroz os echaría en falta, dado que sois Ravenclaws, y pasariais desapercibidas.

-No tengo ningun problema en ir, profesor, gracias por la confianza puesta en mi.
-Está bien, estate atenta, mi querida Kalimera, te mostraré los detalles en un mapa, aunque lo que hay dentro no lo sé a ciencia exacta. Precaución, mi pequeña, y sobre todo, discrección.


************
Nainfita Peines observaba como en los jardines Franjo y Patri se besaban, le amaba a él en secreto desde que entró en Hogwarts y se cruzaron en el tren, y a ella la odiaba con todas sus fuerzas. Pese a saber que tenia novia, no dudo en insinuarse cuando aprovechó la oportunidad de que Patri regresaba a su habitación.


-Tengo novia, Nainfo-sentenció el muchacho.
-¿Quien ha dicho que yo esté interesada en ti, presumido?-declaró Nainfita.
-Has venido a insinuarte cuando Patri se ha marchada y por otro lado, sé que eres tu la que me manda poemas, con demasiadas faltas de ortografía y con rima facil tengo que añadir, todas las semanas. Sé que es tu letra.

-Tu deliras, Franjo, yo nunca haría algo así-mintió Nainfo.
-No creo que delire, mas bien eres tu la que no acepta que el rollo de admiradora secreta ya no estila. Es más, desde que asesinaste a Bridget, has perdido cualquier interés que tuviera en ti si no estuviera con Patri.

Nainfita recibió esa noticia como un jarro de agua fría. Tanto vigilar a Lord_Chris para saber si la había descubierto y Franjo lo sabía, quizá el mismo Lord_Chris u otro testigo se lo confesara, aunque hubiera la posibilidad de que solo Franjo fuera testigo.

-No sudes tanto, muchacha, yo ni apoyo a los Pervers ni a las Arroz, estoy lejos de vuestras rendecillas y vuestros revuelos. Y no te preocupes, tu secreto está a salvo, no lo revelaré, es más, me hiciste un favor, ¿sabes? Nunca soporté a Bridget, siempre estuvo en contra de que Patri saliese con un chico como yo.
-¿Te estas oyendo? Si Patri te oyera...
-Claro que si Nainfo, si Patri supiera que me mandas poemitas desde que llegamos, te hubiera sacado los ojos y te hubiera dejado calva, agradece que no lo he hecho, me divertía al principio ver hasta donde eras capaz de perder tu dignidad, pero ya me aburre, me cansa...

-Hablas como un arroz, me desconciertas-sentenció Nainfita.
-Hablo como alguien que le da igual todo, y que no está por la labor ni tiene interés en formar parte de grupos, que va por libre, que se basta por si mismo sin pertenecer a estupidos grupos-confesó mientras le acariciaba el pelo.

-¿Te vas?
-Si, tengo que hacer cosas mas importantes que hablar contigo, metete en la cabeza que yo solo soy de Patri y de ninguna tia mas, y por favor, no me mandes mas poemitas, los utilizo como soporte para no ensuciar la parte de abajo de la jaula de mi lechuza, o sea, donde defeca.

Nainfita vio como el chico del que se había enamorado, el único, la había despreciado y se había burlado de ella. Era la primera persona en romper su corazón, si es que lo tenía o alguien tan perversa pudiera amar. Lágrimas de rabia recorrieron sus mejillas, y esa imagen, no sentenciaba nada bueno para Franjo.