CAP 13. La mirada de King´s Cross.
Kali y Bea se miraron sin saber que decirse.
-Al menos hay un puente de piedra...
-¿Quién te dice que resista nuestro peso y no se rompa? ¿Es que quieres morir como un huevo frito?-contestó Kali.
-La única opción es que pasemos por separado, ¿no?
-Y la mas sensata, cielo.
Se quedaron calladas viendo el panorama desolador, sudando y ante esos rios de lava.
-¿Quién va primero?
-Yo-contestó Kali.
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Kali empezó a caminar por el puente de roca intentando no mirar abajo, pero era imposible, la lava irradiaba tal cantidad de luz y sus vapores hacían que te escociese la piel. Bea, echa un manojo de nervios, tenía el corazón en la boca, preocupada por si Kali resbalaba o se rompía el puente. Finalmente, Kali atravesó el puente y llegó al otro extremo.
-Es mi turno-gritó Bea sabiendo lo que tocaba.
-No te pongas nerviosa, cielo, mirame a mi... no mires abajo.
Bea comenzó a caminar pero estaba mucho mas asustada que Kali, sus pasos eran pequeños y el camino se le hacía interminable. Intentó ir mas deprisa, y resbaló, Kali fue a ayudarla pero vió que del puente se despredían algunas rocas pequeñas... ¡se estaba resquebrajando! Si Kali volvía a subirse, se rompería en dos y caerían... se quedó inmovil mientras Bea gritaba.
-Bea, ¡que no cunda el pánico! Venga, levantate, despacio.
-Kali, tengo miedo... tengo miedo.
-Venga, si te quedas ahi parada de nada servirá que hayamos venido, no dejes que un estupido puente acabe contigo, ¡Tu vales mas que eso!
Bea consiguió incorporarse al puente, pero vio zozobrar, como si hubiera un terremoto...
-Kali... ¡se está resquebrajando!
-Corre hacia mi.
Bea le obedeció y corrió mientras que cada piedra de la que levantaba el pie y que había pisado previamente empezaban a caer en el río de lava. La caida de las piedras era mas rápida que su velocidad al correr, por lo que finalmente tuvo que dar un gran salto, en el que abrazó a Kali en el otro extremo y ambas cayeron al suelo. ¡Habían conseguido cruzar!
***
Lord_Chris seguía encerrado en su cuarto a la espera de que Dumbledore le mandara salir. Se sentía como si estuviera castigado... y lo peor, era ver desde su ventana como todos regresaban a casa para Navidad y él tendría que regresar a la casa de Isi, la sirvienta con quien había pasado las fiestas todos los años desde que nació y era huerfano.
Dumbledore llamó a la puerta y entró en la estancia, llevaba un halcon de color pardo en el brazo.
-Chris, ya se han ido todos... puedes salir e irte a casa de Isidora.
-Si señor... -contestó sin ánimo en la voz-. Bonito halcón.
-¿Te gusta? Se le ha escapado a Isi...
-¿Es suyo? Pero si Isi es squib
Dumbledore miró el halcón...
-Podria decirse que sí. ¿Te importaría regresarlo de vuelta?
-Claro... en todos estos años nunca me habló de él.
-Estaba perdido... y tiene que regresar a casa-contestó Dumbledore.
El halcón agitó las alas y se posó en el brazo de Lord_Chris. Éste sonrío. De siempre, el halcón había sido el animal que más le había fascinado desde pequeño.
***
Camelia Sangronia había llegado a su mansión: SpecialKa Ville. Los elfos como pudieron, sacaron todas las maletas, mientras que Nainfita, Anselmus y ella, se dirigían al salón.
-¿Por qué no ha venido Karkas?-preguntó.
-No lo sé, profesora. Siempre ha estado fascinado con venir aqui, y el verano pasado se alegró enormemente cuando le dije que le habías invitado a unirse a nosotros.
-¿Entonces? ¿Por qué ahora no?-preguntó Nainfita.
-No lo sé, Nainfo. Lleva unos dias raro, cuando hacemos la ruta de vigilancia por el castigo está muy callado, como ausente...
-Algo le debe preocupar-exclamó Camelia Sangronia.
-Siendo prefecto, ¿uno tiene preocupaciones?
-No sé Nainfo, pero desde que empezó el curso, parece otro....
-Anselmus, algo está claro... algo tuvo que sucederle aqui...-intuyó Camelia.
-¿Insinuas que tiene remordimientos al saber que Nainfo hacia magia oscura y que tú la enseñabas?
-Podría ser, Anselmus, podría ser.
-Desde luego, le conozco bien y será incapaz de traicionarnos-contestó el prefecto.
-Hace unos dias viví una experiencia similar, y lo más adecuado en estos casos es no correr riesgos-sentenció Nainfita.
Camelia miró a Nainfita, sabían perfectamente de quien hablaban.
-No pienso dejarte sacrificar a uno de los nuestros, Nainfo.
-La duda está ahi, profesora.
-Pero es uno de los nuestros, es un arroz... y solo son sospechas.
-Karkas sería incapaz de traicionarnos, es más, los Pervers jamás le creerían, son muy orgullosos y desconfiarían en el caso de que vieran en él un cambio de bando-añadió Anselmus.
-Por ahora, le vigilaremos más de cerca...
-Por ahora-sentenció Nainfita-. Le dejaremos vivir... por ahora....
Anselmus se levantó a la cocina y cogió un bote de laxante para echarlo sobre el cafe de Camelia.
Ella cogió la taza sin darle ni siquiera las gracias.
-Para algo estan los elfos, Anselmus...
-Lo sé Nainfita, pero hay cosas que no se pueden dejar en manos de esos animales.
Los tres rieron al unísono. Camelia dio un sorbo al cafe...
-Karkas no me preocupa, sabe lo justo que debe saber, no me preocupa si se fuera de la lengua. Lo que ahora sé es que los Pervers estan donde quiero...
-¿Sin Lord_Chris?-preguntó Anselmus.
-Exacto, sin él... han sabido reagruparse, con tal Jenia-contestó Camelia.
-¿Eso significa que vendrá a la proxima reunion de las arroz?-preguntó Nainfita.
-Si sigue asi, si... sé que lleva en la sangre lo perver, pero es facil de manipular. Está muy distanciado de ellos, y no he notado que esté impaciente por entrar en nuestro grupo... O sea, está lleno de dudas, confundido...
-No creo que deba asistir tan pronto-contestó Nainfita.
-Le haré varias pruebas, le haré de sufrir un poco, pero sin matarle-contestó Camelia mientras miraba a Nainfita y sonreían. Anselmus dedujo que era por lo del ultimo asesinato.
-Lo que me interesa ahora no es ese Lord Amarillo... por Merlin, ¿es que todo tiene que girar en torno a él?-se indignó Camelia Sangronio.
-¿Entonces?-preguntó Anselmus.
-Los Pervers han ido a palos de ciego, justo en lo que creen que les beneficiará pero les perjudicará.
-No entiendo-contestaron Anselmus y Nainfita a la vez.
-Quieren algo que mas que arreglar las cosas, las estropeará. Habrá una guerra civil entre los Pervers...
-¿Como sabes eso? Si son una piña-declaró Anselmus.
-Jajaja es bien sencillo, si una arroz matara a otra arroz, ¿que pensariamos de ella?
-Que es una traidora-contestó Nainfita.
-Pero si en ese hecho, participan mas arroz...
-Habría un enfrentamiento-contestó Anselmus.
-Y en ese enfrentamiento, no sería por una traición, sino por un malentendido, la busqueda de la inocencia...-reafirmó Camelia.
-¿Como es eso?
-Nainita, es bien sencillo, todos consumidos por el dolor y la sorpresa verán traición donde hay un malentendido, un hecho inconsciente... pero en ese panorama no habrá tiempo para la logica... quiero impulsos, porque...
-asi se destruirán entre ellos y desconfiaran los unos de los otros-sentenció Nainfita.
-Aprendes rápido, Nainfo. Aprendes rápido.
********

El Expreso de Hogwarts habia llegado a King´s Cross, y Karkas abandonó el vagón de los prefectos. Se había sentido solo, sentía envidia de ver a los prefectos hablar entre ellos, reirse, comentar sus cosas... y de vez en cuando, miraba a su lado y veía el asiento vacío: el asiento donde Anselmus siempre habia estado y le había acompañado.
Mientras que todos salían del tren y regresaban en dirección a sus casas, Karkas vio salir a Jenia:
-Ya hemos llegado, Jenia, cuentanos-decía Maturana.
-No es el momento ni el lugar, además, no hay nada que contar-sentenció ella.
Todos los Pervers empezaron a hablar en forma de piña alrededor de Jenia mientras avanzaban fuera de la estación. Los ruidos se ahogaron, y se hizo el silencio, cuando Jenia se percató de que alguien le observaba. Giró su cabeza y su mirada se cruzó con la de Karkas.
Durante unos segundos, Jenia le notó triste, decaído, presentía que ese prefecto necesitaba ayuda, la pedía a gritos, pero no se atrevía. ¿Por qué la miraba? Ese misterio le hizo extrañarse, dado que era un arroz, de su bando contrario... ¡eran enemigos! ¡Qué estupidez tan grande! Mejor hacer como que no había pasado.
Karkas desvió la mirada y Jenia hizo lo mismo al momento. Había sido una estupidez esa mirada, esos pensamientos... Chewba K y Dayana Uve, agarraron a Karkas cada una de su brazo, y empezaron a caminar mientras le besaban en las mejillas. Algo había pasado, algo se habían dicho Karkas y Jenia con la mirada, sin necesidad de intercambiar palabras de por medio. Se había entendido, había algo, pero ni uno ni otro se atrevían a aclararlo, hablarlo, discutirlo o entenderlo.

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